miércoles, 14 de septiembre de 2016

Mi reseña del libro "Cerati, La Biografía"



Por Yohel Amat

Lo primero que tengo que resaltar es que se trata de una obra muy bien documentada, hecha con amor y respeto hacia un personaje que, obviamente, el escritor venera y quiere con todo el amor de un fan.
Me sumo a ello.

El autor, escritor relacionado con la prestigiosa publicación “Rolling Stone”, nos detalla cada una de las etapas de la vida de Cerati, incluyendo su adolescencia y juventud, épocas fundamentales en la formación de una de las futuras figuras míticas del rock en español de los 80s y 90s.

sábado, 28 de marzo de 2015

Reseña de cine: La Mujer de Negro 2




El cine de terror está en crisis. Sus fans hemos sido expuestos a horrores jamás antes vistos y al gore más explícito, tanto así que se dice que ya nada nos asusta.

Y parece que es cierto.

Para alguien que ha visto toda la serie de películas de SAW o si ha sido expuesto al "torture porn" al mejor estilo de HOSTAL, ya no hay nada nuevo bajo el sol.

Ni tampoco en la oscuridad del cine.

Es por eso que creo que al momento en que reina el aburrimiento en este vapuleado género cinematográfico, lo mejor es volver a lo básico.

Y no hay nada más básico que el hacer una película en una mansión encantada.

En teoría no debería fallar.

Lo digo porque muchos piensan que es sencillo, pero está harto demostrado que hasta para asustar hay que estudiar. Hay que tener pasión y sobre todo un delicado sentido del suspenso, para saberlo transmitir de manera que el público esté en vilo durante toda la película, no solo por lo que ve sino, principalmente, por lo que no.

De eso se trata La Mujer de Negro 2: El Ángel de la Muerte, la continuación de su exitosa predecesora, en la cual el peso de la misma lo cargó el renombrado actor - conocido por su papel de Harry Potter para muchos - David Radcliffe.

Lo bueno: la ambientación, la actuación de Phoebe Fox, quién logra transmitir - en su papel de Eve - el dolor, angustia e impotencia de una valiente pero atormentada mujer, ante el peligro latente que hay sobre los niños que están a su cuidado.

Lo malo: la dirección de Tom Harper es más que eficiente sin llegar a destacar, ya que recurrió a algo que en lo personal, detesto: los sustos gratuitos.

Con esto me refiero a esas partes de las películas dónde en medio de una música o sonido ensordecedor, aparece algo diseñado explícitamente para asustarnos por lo súbito de su aparición.

Y si se recurre a dicho recurso demasiadas veces, terminarás incomodando al espectador y le darás a entender que no tenías otros medios para asustar.

La Mujer de Negro” es una historia que se presta para crear suspenso y terror de forma elegante y gradual, creando esa angustia que se logra al ser manipulados inconscientemente.

Lo anterior se logró eficientemente en la película anterior, pero en esta continuación, no.

¿Recomendaría esta película? Por supuesto que sí, ya que sus carencias y fallas palidecen ante esa atmósfera opresiva que se muestra en la cinta de manera magistral.

Además, una casa encantada llena de niños y de fantasmas es irresistible, en medio de tanta mediocridad y “más de lo mismo” en el actual cine de terror.

Y solo eso hace que valga la pena verla.

lunes, 12 de enero de 2015

Alcohol o no alcohol: he allí el dilema en Doctor Sueño de Stephen King

Tengo que confesarlo: soy fanático de la obra de Stephen King desde sus inicios.

Navegando en sus páginas he disfrutado de los mejores momentos literarios de mi juventud, y siempre recuerdo con cariño su mejor obra, en mi concepto: "IT".

Sin embargo, los años no perdonan a nadie y luego del aparatoso accidente que sufrió, y dónde casi pierde la vida, siento que su obra empezó a decaer hasta los niveles actuales.

Y lo digo con todo el respeto del mundo hacia uno de mis escritores favoritos y hacia sus más fanáticos seguidores, que en este momento querrán que me entierren en el "Cementerio de Animales" para pagar la blasfemia que he dicho arriba.

Sin embargo, a las pruebas me remito: acabo de leer "Doctor Sueño" y tengo que confesar que me obligué a mi mismo a terminarlo, ya que su inicio es insufrible.

Lo que más me indigestas es que se venda como la continuación de "El Resplandor", una obra cimera, llena de simbolismos y de horror, del de verdad.

Cuenta la leyenda que esa joya de la literatura de terror fue escrito en medio de los vapores alcohólicos de un Stephen King entregado a la bebida y a la droga, lo cual confirma que a veces esa combinación tóxica produce las más sublimes de las obras.

Y de ello dan fe infinidad de escritores, músicos, cantantes, etc.

Con ello no quiero decir que ahora el Stephen King sobrio que todos conocemos no me caiga bien: al contrario.

Él ahora es más feliz y disfruta de la vida. Pero para su obra, el ya no deambular por el sendero del horror alcohólico le ha quitado pulso, narrativa y veracidad.

Y eso es lógico: mal puedes describir el horror si ya no deambulas por el lado oscuro.

Volviendo al "Doctor Sueño", con un villano tan ridículo y caricaturesco como "El Nudo Verdadero", lo que mueve es a risa, invalidando todo el resto de la estructura del libro, la cual colapsa bajo el peso de un horror que nunca fue.

El horror fue mio al leerlo.

Ahora, no descarto que de repente el que haya cambiado sea yo y que los años hayan cambiado mi gusto literario.

Voy a dejar esa puerta abierta, solo en honor a Stephen King.

Solo porque es él.


Autor: Yohel Amat

domingo, 2 de noviembre de 2014

¿El crimen paga o no paga? El final de la serie Boardwalk Empire nos lo dice

Por Yohel Amat





"SPOILERS": Si eres fan y no has visto el final de la serie, no sigas leyendo.

Ha finalizado una de las series más interesante e incomprendida de los últimos tiempos. Lo tenía todo para ser la serie de prestigio y de masas en HBO, pero nunca contó ni con lo uno ni con lo otro.

Y lo digo porque para la crítica, la serie le fue indiferente y para los ratings, nunca llegó a las alturas que se esperaban.

Sin embargo hay que ser justos, ya que un drama televisivo que contó con Martín Scorsese dentro de la producción, tenía que tener clase, sangre, lujo, esplendor y personajes muy bien delineados. Y de eso sobró siempre en Boardwalk Empire.

Hay mucho que decir sobre esta serie, pero los medios se están encargando de diseccionar el último capítulo y todas las temporadas anteriores, demostrando con ello que no estamos ante el final de una serie común y corriente.

Me limitaré a decir que Boardwalk Empire era más que eso.

Esta última temporada nos permitió, por última vez, sumergirnos en el pasado de Enoch Malachi "Nucky" Thompson,  un mafioso que nunca lo pareció, ya que más semejaba a un alma atormentada por su pasado, tratando de llenar con dinero los vacíos que le dejaron una espantosa niñez de pobreza, abusos y maltrato.

Sin embargo, el mayor de los vacíos lo escogió por voluntad propia, al momento de venderle su alma al diablo, al entregarle a un pedófilo a una joven e inocente Gillian Darmody, prometiéndole de paso que siempre estaría pendiente de ella.

Y Nucky todo lo hizo por subir un escalón más en su ambición por alcanzar las alturas a las cuales quería llegar.

Ello le costó la vida, en una de las justicias más poéticas jamás vista en la televisión, y su propia alma.

¿El crimen paga o no?

Si leemos los titulares de los periódicos, pareciera que sí en muchos casos.

Sin embargo, prefiero aferrarme a la moraleja que deja esta serie, luego de cinco años: el crimen aparenta pagar, pero el precio que exige a cambio en soledad, sangre, cárcel, vacío, tristeza y dolor, es muy alto.

¡Salve Nucky Thompson!


domingo, 5 de octubre de 2014

¿Conocen el pueblo más saludable del mundo? Podemos aprender mucho de ellos

Por Yohel Amat

Para conocer a esta población, habrá que voltear a ver hasta la frontera que comparten Pakistán y la India, específicamente a un pueblo pakistaní llamado Hunza.

¿Qué tienen de especial sus habitantes?

Pues que allí es de lo más común alcanzar hasta 120 años de edad y con una lozanía que les hace parecer hasta 20 años menores que su verdadera edad.

Se han hecho varios estudios al respecto, para saber cual es el secreto de este pueblo, localizado entre montañas nevadas, de piel blanca y con estilo europeo.



Veamos algunas de sus costumbres que llaman mucho la atención:


  • Se bañan con agua helada, de a veces 15 grados bajo cero.
  • Tienen un estilo de vida muy activo
  • Su dieta se basa en lo que haya disponible según la temporada. En verano predomina la alimentación vegetariana, lo cual incluye mucha fruta y verduras crudas
  • No cocinan para ahorrar gas para el invierno.
  • Cocinan sus verduras al vapor.
  • Solo comen 50g de proteínas al día.
  • El agua que toman es alcalina y proviene de los glaciares.
  • En total consumen aproximadamente 1900 calorías diarias.
Es importante anotar que casi nunca comen carne, ya que no acostumbran a matar sus vacas, porque para ellos es más importante la leche que producen, tomando en cuenta que el ganado escasea.

Por increíble que parezca, las mujeres de Hunza son fértiles aún a los 60 años, con capacidad hasta de dar a luz. Los varones son activos sexualmente aún después de los 70 años y no es extraño que trabajen hasta los 100 años.

¿Qué lecciones podemos aprender de todo esto? Saquen ustedes sus propias conclusiones.

Artículo original.

domingo, 23 de febrero de 2014

A mí nadie me deja





Sentía frío, mucho frío.

Quizás se debía a la brisa que baja por la colina hacia dónde estamos todos mirando en una misma dirección. El sol se está ocultando detrás de esa misma colina, acrecentando la ya de por sí natural gelidez de los cementerios.

Mamá me tiene agarrado de la mano y llora quedamente mientras el padre recita sus letanías hacia el ataúd que se encuentra al borde del foso donde reposará por la eternidad.

O al menos eso es lo que me han enseñado en la escuela y en la iglesia. La verdad nunca lo he entendido muy bien. Sólo sé que todos lloran o se ven con cara de tristeza, contradiciendo el que estemos ante el preámbulo del Cielo, lo cual debería ser motivo de celebración.

A mis 13 años mi madre aún me trata como un niño y ello a veces me molesta, pero en momentos como este no digo nada porque sé que está sufriendo.

No sé que pensar de la muerte del entrenador Schmit y más aún por la forma como murió: tres tiros a la cabeza en la puerta de su casa como a las 8 de la que noche.

Según vi en las noticias, el entrenador estaba tranquilamente viendo televisión con su esposa – la señora Maggie, muy buena persona que siempre nos llevaba un pastel los sábados al campo de juego para que lo devoráramos luego del partido – cuando alguien tocó a la puerta.

El entrenador se levantó para ver quién era y al abrir la puerta recibió los tres tiros – no sé porqué cuando recuerdo esta parte no puedo evitar relacionarlo con mis juegos de vídeo favoritos – para caer de espaldas en el pasillo que llevaba hacia la cocina.
La señora Maggie tardó en reaccionar – aterrorizada por el estrépito de los disparos – de manera que cuando llegó corriendo y gritando ya era demasiado tarde: el asesino había desaparecido en la oscuridad de la noche.

La policía siempre se preguntó como hizo para desaparecer tan rápido, ya que los vecinos salieron inmediatamente y ninguno recordaba haber visto ningún auto pasando por la única calle de la barriada a esa hora.

El asesino simplemente desapareció, mientras vecinos y hasta niños se agrupaban a las afueras de la casa del entrenador para satisfacer el morbo y para inyectarse de esa adrenalina que les negaba sus plácidas vidas.
Yo también estuve allí curioseando y hasta pude ver de lejos al entrenador, tirado en el suelo en medio de un charco de sangre.
Nunca había visto tanta en mi vida.

La verdad nuestro pueblo era muy aburrido. Mi hermano no bien había cumplido los 18 años cuando inmediatamente hizo las maletas y se fue hacia la gran ciudad, 500 kilómetros al este, para trabajar y estudiar.
Al menos eso fue lo que nos dijo a todos en casa. Sin embargo, al momento de partir, todos quedamos con el acre sabor del convencimiento de que nos había mentido. De que todo lo que en realidad quería era huir.

Por eso, el béisbol era una pasión para todos en el pueblo, adultos y niños. Era muy raro que en  una población de 3 mil habitantes todos no hubiesen compartido el amor por lo único que nos daba emoción y aventura.

El que el sacerdote se hubiese callado y el ruido que causó el súbito cierre de su Biblia, me trajo a la realidad: estábamos todos en el entierro de un ser que muchos amábamos.

Pareciera ayer que estuviera llegando al campo de juego del pueblo a inscribirme en la liga infantil de béisbol, donde el entrenador Schmit era el mandamás y el “hacelo todo”.

Siempre se le admiró el cariño que le demostraba a los niños – siempre se negó a trabajar con equipos de jugadores mayores de 13 años o con niñas – y su pasión por su bienestar. Muchos aplaudían que su amor por ellos fuera más allá del campo de juego, ya que muchas veces llevaba a los que dejaban olvidados - al finalizar la práctica - hasta las puertas de su casa.

Tengo que aceptar que le guardaba mucho cariño y que lamenté profundamente su muerte. Inclusive, en estos momentos estoy metiendo la mano en la cartera de mamá para sacar el pañuelo que con previsión llevaba con ella, para secarme las lágrimas.

Mientras el ataúd baja, recuerdo que después del asesinato nada fue igual: las personas ahora se  niegan a salir de noche; ahora nadie deja las puertas abiertas; todos desconfían de todos y la policía local ha quedado con imagen de ineptos y torpes, ya que no han podido descifrar el enigma ni recoger la más mínima pista.

Por más que investigaron – inclusive, la señora Maggie fue la principal sospechosa al inicio – dentro de sus amistades, familiares y conocidos, no pudieron encontrar a una sola persona que diera una luz para aclarar el caso.

Hasta nos interrogaron a todos los que Schmit estaba entrenando antes de su muerte, pero pocos hablamos, ya que la mayoría estaban traumados y en shock, lo que probaba hasta dónde se había metido el entrenador dentro de los niños, pensó la policía.

El sonido de las palas al momento de comenzar los voluntarios a echar tierra dentro del hoyo, sonó frío y lúgubre, como recordatorio de que estábamos en el reino de los muertos y que – como dice el pastor en la televisión - “polvo somos y en polvo nos convertiremos”.

Ya estaba comenzando la gente a desfilar delante de la tumba, para cumplir con ese extraño ritual de coger un puñado de tierra y de tirarlo sobre el ataúd, algo que a mis 13 años todavía no comprendo.

A estas alturas, ya casi todos en el pueblo nos habíamos convencido de que nunca se encontraría al asesino y ello era peor que la muerte para la familia del entrenador ya que no podían soportar el hecho de saber que convivían con su asesino en un pueblo tan pequeño.
Pensar que lo tenían al lado sentado en la iglesia les quitaba el sueño, le escuché decir a la señora Maggie a mi madre una vez que nos encontramos en la farmacia.

Finalmente todo había terminado y las personas estaban poco a poco despidiéndose del entrenador y partiendo del cementerio, con el alivio reflejado en sus rostros de no ser ellos los que estaban a seis pies bajo tierra.

Mamá se quedó un rato más hasta que los familiares del entrenador se retiraron y hasta que solo quedó un solitario trabajador del cementerio, limpiando y recogiendo materiales y herramientas.

Cuando finalmente comenzamos a irnos, no pude evitar voltear a ver hacia la tumba y pensar  que estaba abandonando al entrenador para siempre.

En cambio a mí NADIE me deja ni me abandona. NADIE.

Autor: Yohel Amat

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Reseña de libros: 'El general en su laberinto'







Por: Yohel Amat

Apreciación: 5/5


Esta novela es especial para mi y uno de los pocos libros que he vuelto a leer en varias ocasiones.

¿Por qué?

Porque en cada nueva lectura descubro un matiz que había dejado por fuera; un vocablo que pasé por alto; una pequeña tragedia que quizás obvié por pena ante el protagonista de este libro: El Libertador Simón Bolívar.

Siempre he culpado a nuestro sistema educativo por hacer de la Historia - con mayúscula - algo aburrido, estéril y prescindible, dada la forma insulsa e imperdonable en la que nos la enseñan en el colegio y escuela.

El objetivo es claro: que la repudiemos para que cometamos los mismos errores, mientras los poderes de siempre se aprovechan de ellos.

La historia y sus personajes son para narrarlos así: descarnados, humanos, vulnerables, brillantes, trágicos...amados y odiados.

Y en ello nadie como Gabriel García Márquez para llevarnos de la mano a ese realismo mágico que sólo se da en nuestros países de latinoamérica.

No se dejen engañar por la prosa y por su tono: este es un libro rigurosamente investigado, con la idea de que documentase de la mejor manera posible el viaje final hacia la muerte del general Simón Bolivar, con el lastre de la gloria perdida, de la enfermedad y del fardo más pesado de todos: sus sueños rotos.

Podemos asistir a este frenesí tropical de anécdotas, amores, traiciones, guerras, calores agónicos, enfermedad y muerte como espectadores de primera fila.
Para ello el autor no se circunscribe a narrar los hechos que se dan en la marcha, sino que recurre a los famosos 'flashbacks' para por medio de ellos narrarnos eventos pasados que marcaron la vida del Libertador.

Es tan magistral lo logrado por Gabo, que al terminar la lectura de este libro, no concibo a alguien que no quisiera abrazar a ese fardo de pellejo y huesos - que es en lo que termina convertido el General - que fallece en 1830 en la quinta de San Pedro Alejandrino, casi a solas y abandonado del mundo.

Es tal la humanidad que logra transmitir Gabo a su personaje, que por momentos hace palidecer toda la gloria que el General alcanzó en sus múltiples batallas y esa lucha constante que libró hasta su último aliento por lograr su sueño de una América unida desde México hasta el Cabo de Hornos.

Era tal su visión del futuro qué muchas de las 'profecías' que dijo - en realidad eran destellos fugaces de una mente privilegiada que sabía analizar y ver con luces largas -, hoy las vemos cumplidas: guerras civiles interminables, desunión entre países hermanos, pobreza, deuda externa, atraso, explotación por potencias extranjeras, subdesarrollo.

Impresiona como nadie más - ni siquiera nosotros - pudo ver lo que se nos venía encima.

Sólo por eso - sin tomar en cuenta nada más de su brillante vida - ha merecido ser investido de inmortalidad.

Parece mentira, pero aún hoy - en pleno siglo XXI - y con toda la tecnología habida y por haber a nuestra disposición - su nombre resuena y son pocos los latinoamericanos que pudiesen pecar de un grado tan alto de ignorancia como para desconocer su nombre y legado.

Finalmente, solo me queda por decir que si hay un motivo por el cual recomiendo este libro es por su humanidad y por el retrato que hace de un momento y lugar en nuestra historia, tan propia y nuestra, para bien o para mal.

Así fuimos y así somos.